Urban planners, architects, environmentalists, and citizens interested in sustainable city design and the intersection of nature and urban living.
Nuria Mulin analiza cómo nuestras ciudades actuales, diseñadas para coches y productividad, fallan en proporcionar espacios habitables y sostenibles frente al calor extremo.
La arquitecta propone combatir el efecto isla de calor mediante más vegetación y superficies drenantes, priorizando el bienestar humano sobre el hormigón.
Se introduce un estándar urbano necesario: ver tres árboles desde casa, tener un parque a 300 metros y un 30% de cubiertas verdes.
El diseño urbano debe integrar a otras especies animales, reconociendo nuestra interdependencia y el derecho de los animales a habitar la ciudad.
Es vital reducir la contaminación acústica y añadir elementos arquitectónicos, como hoteles de insectos, para permitir que la fauna prospere en entornos urbanos.
La obligatoriedad legal de integrar espacios para la biodiversidad es clave, junto con una mayor reconexión ciudadana con la naturaleza en el espacio público.